HONRAR LA COSECHA Despedimos el 2025

HONRAR LA COSECHA Despedimos el 2025

Estamos transitando los últimos días de diciembre y anhelamos el primer suspiro del mes de enero que ya se acerca con el nuevo año. Es un umbral invisible, un espacio de silencio en el que el tiempo parece detenerse para dejarnos observar la estela de lo que hemos caminado.

Por eso, despedir el año no es simplemente descartar un calendario; es honrar la cosecha.

El paisaje de este año 2025 nos deja en su recorrido matices de alegrías y curvas un tanto rudas, en las que el aprendizaje dolió, pero nos hizo profundos.

Hubo días en los que fuimos tormenta y otros en los que logramos ser calma. A veces, la vida nos regala inviernos largos para que aprendamos a cuidar nuestro fuego interno. Otros días, nos entrega primaveras para recordarnos que siempre es posible volver a florecer.

Para este cierre, te invito a no correr. No te apures a escribir la lista de deseos sin antes haber habitado el presente.

Y para esto, hay aromas que nos ayudan a recoger los fragmentos del año y guardarlos en el cofre de la sabiduría:

  • Inhala el Incienso: Deja que su aroma sagrado eleve tus agradecimientos. Por lo que llegó y por lo que se fue; por las puertas que se abrieron y, especialmente, por las que se cerraron para protegernos.
  • Siente la Lavanda: Deja que apacigüe las batallas que libraste en silencio. Pon una gota en tus manos, cierra los ojos y perdona a la versión de ti mismo que hizo lo mejor que pudo con las herramientas que tenía.
  • Respira Naranja: Para que la dulzura de la alegría sencilla, esa que habita en un café compartido, en una tarde de sol o en un abrazo inesperado, impregne tu piel antes de dar el siguiente paso.

Dicen que para cruzar ciertos puentes es necesario soltar lo que pesa demasiado. Despide este año dejando atrás las culpas que ya no te pertenecen, las palabras que no dijiste y los “hubiera” que solo son fantasmas.

Quédate solo con la esencia. Quédate con la fuerza que descubriste cuando creías que no podías más. Quédate con la capacidad de asombro que aún brilla en tus ojos.

Que la última noche del año sea un puente iluminado. Que cuando el reloj marque la medianoche, no solo cambies de fecha, sino que sientas cómo tu corazón se expande, listo para escribir una nueva historia.

El año se va, pero tú te quedas. Más sabio, más real, más presente.

Gracias, 2025, por haber sido el escenario de nuestra existencia. Cerramos la puerta con suavidad, con el alma perfumada de gratitud y los pies listos para el nuevo camino.

¡Un gran año nos espera por descubrir!

María Magdalena

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